El devastador incendio que ha afectado recientemente a Las Hurdes (Cáceres), con más de 2.500 hectáreas arrasadas, ha puesto de nuevo sobre la mesa una cuestión urgente: ¿cómo podemos proteger mejor nuestros paisajes frente al fuego?
Una de las respuestas más sólidas está en un modelo que lleva siglos demostrando su eficacia: la dehesa.
¿Qué puede enseñarnos la dehesa para proteger zonas como Las Hurdes?
La dehesa-montado, ecosistema agroforestal característico del suroeste ibérico, no es solo un reservorio de biodiversidad o un sistema productivo sostenible. Es, además, una infraestructura verde clave para la prevención de incendios y otros riesgos naturales.
- Pastos limpios gracias al pastoreo
El ganado mantiene a raya la vegetación baja y reduce el material inflamable. - Estructura abierta y arbolado disperso
La distribución de encinas y alcornoques dificulta la propagación de las llamas. - Suelo cubierto, raíces profundas
Esto previene erosión, facilita la infiltración del agua y protege contra inundaciones.
¿Y qué ocurrió en Las Hurdes?
En comarcas como Las Hurdes, donde predominan zonas forestales densas y de difícil acceso, la falta de gestión activa y la acumulación de combustible vegetal han sido clave en la rápida propagación del fuego.
Proyectos como LIFE LANDSCAPE FIRE (2019–2022) demostraron en esta misma zona que prácticas como el pastoreo dirigido y las quemas prescritas son efectivas para reducir el riesgo.
¿La solución? Gestionar el paisaje, no es solo apagar incendios
- Apostar por paisajes mosaico donde convivan espacios forestales con zonas agroganaderas activas, como la dehesa.
- Invertir en prevención continua, no solo en medios de extinción.
- Integrar la resiliencia ecológica en las políticas territoriales.
La dehesa: una aliada frente al cambio climático
Con fenómenos extremos cada vez más frecuentes, la dehesa ofrece un modelo de gestión integrada del territorio que protege el suelo, el agua, la biodiversidad… y también a las personas.
Iniciativas como SOS ProDehesa-Montado trabajan para reforzar su papel clave en la adaptación al cambio climático, demostrando que conservar este ecosistema es invertir en seguridad y futuro.
